Puntos Clave

  • Colapso ecológico: el 23% de la superficie amazónica ya ha perdido conectividad ecológica, con una deforestación que supera el 17%.
  • Umbral crítico: un estudio publicado en Nature en mayo de 2026 estima que con una deforestación del 22-28% y un aumento térmico de 1,5-1,9°C, dos tercios de la selva corren el riesgo de un colapso sistémico.
  • Estancamiento negociador: la COP16 de Cali se cerró sin consenso, con más de 500 áreas clave de biodiversidad amenazadas por la expansión del petróleo y el gas.

Punto de no retorno para la Amazonía

La selva amazónica ya ha perdido conectividad ecológica en el 23% de su extensión. El dato surge de las negociaciones de la COP16, celebrada en Cali, en las coordenadas 4.5709, -74.2973, donde científicos y organizaciones ambientales presentaron la alarma sobre el colapso sistémico del ecosistema.



Amazonía: riesgo de colapso, alarma desde la COP16 de Cali - Foto 1

La deforestación supera el 17%, combinándose con el aumento de las temperaturas globales. Un estudio publicado en Nature en mayo de 2026 cuantifica el riesgo: con una deforestación de entre el 22% y el 28% y un calentamiento de 1,5-1,9°C, hasta dos tercios de la selva podrían sufrir un colapso ecológico irreversible. La expansión de proyectos petroleros y gasísticos amenaza más de 500 áreas clave de biodiversidad, superponiéndose con territorios indígenas y acelerando la fragmentación.

Negociaciones sin resultado

La COP16 concluyó sin un consenso completo. Puntos cruciales quedan pendientes, aplazados a reuniones futuras. La falta de los recursos financieros prometidos ha debilitado la solidez de los acuerdos alcanzados.



Amazonía: riesgo de colapso, alarma desde la COP16 de Cali - Foto 2

Una Amazonía en colapso liberaría volúmenes masivos de carbono almacenado, con efectos directos sobre los regímenes de lluvias en Sudamérica y sobre la estabilidad climática global. Los ministros reunidos en Cali definieron la crisis climática y la pérdida de biodiversidad como fenómenos interconectados, cuya gestión por separado corre el riesgo de comprometer de forma permanente los equilibrios del ecosistema.